Adios Rodolfo…!!!

Historia de Rodolfo Tapia Molina y de Radio-Informaciones

En esta histórica fotografía aparecen el Coronel Alberto Luna, Jefe de Radio y Televisión de Somoza, y el colega Rodolfo Tapia Molina. Esta imagen fue tomada del FACEBOOK del también colega Emilio Núñez.

NOTA DEL EDITOR: Memoria 50 años Radio Informaciones (Medio siglo de radio periodismo de Rodolfo Tapia Molina –El Decano–) fue escrita por el colega Lic. Guillermo Cortez en el año 2007. En marzo de este año,Radio-Informaciones cumplió 58 años, uno de los más longevos de Latinoamérica y el mundo.

MEMORIA 50 AÑOS DE “RADIO INFORMACIONES”

Por: Lic. Guillermo Cortez Dominguez

“Los que aman su carrera y su pluma, los que se consagran con decisión a ese oficio, que es un sacerdocio, tienen que ver con vergüenza cómo se convierte la tinta en lodo y la pluma en puñal, cómo hay quienes no ven lo alto de su misión y son fáciles al halago, débiles al engaño, rüines al interés. ¿Podrá recobrar sus fuerzas y sus prestigios ese titán poderoso, la prensa? ¿volverá a sus antiguas grandezas? ¡Dios lo quiera! Y así, en la alborada del siglo nuevo, hable alta y magnífica la lengua del mundo, el diario, hoja de árbol del progreso, que siempre debe ser llevada por formidable viento a levantar las muchedumbres, a enseñar al pueblo, a infundir santos entusiasmos y regeneradoras ideas; a secundar a lo infinito, que empuja la ola, enciende el carmín de la flor, lanza el huracán, despierta el trueno y pone en la noche de las naciones, grandiosa y soberana, esta nube de fuego: la Libertad”.

Rubén Darío
Guillermo Cortés Domínguez (*)

Introducción

Un aprendiz de radiotécnico que reparaba parlantes ambulantes y que anunciaba productos por medio de “baratas” callejeras, comenzó a convertirse a finales de los años cincuenta del siglo pasado en una sensación de la locución nacional de noticias radiales al poco tiempo de fundar el radioperiódico “Radio Informaciones”, revolucionando la forma de hacer radio periodismo. En el transcurso del tiempo este noticiero se convirtió en una referencia nacional, permaneciendo inalterable su profesionalismo hasta llegar a este mes de marzo del 2007, en que está cumpliendo nada menos que medio centenar de años, siendo uno de los noticiosos radiales más antiguos de Centroamérica y el continente americano.

Desde un inicio “Radio Informaciones” introdujo cambios fundamentales en la radio difusión nacional, dejando a un lado la tradicional lectura de noticias de los diarios, buscando sus propias noticias mediante el reporteo directo en las fuentes informativas, inaugurando la entrevista mediante grabación en el lugar de los hechos y monitoreando radio emisoras extranjeras para transmitir noticias internacionales frescas.

Rodolfo Tapia Molina es ante todo un caballero del periodismo nacional, respetuoso, prudente y juicioso. El cumple todos los días las obligaciones elementales del periodismo: decir la verdad, ofrecer varios puntos de vista, no tergiversar y no denigrar a las personas. Es un profesional sin haber ido a la universidad. Tiene un pleno sentido de la ética heredado de sus padres, raro en estos tiempos aciagos, que le permite distinguir claramente entre el bien y el mal, y buscar el hecho concreto, lo que realmente ocurre, y transmitirlo tal como es, con su inconfundible voz admirada incluso por grandes locutores de la radiodifusión nacional como José Dibb McConell.

No escucharán de él un epíteto, tampoco lisonjas, sabe medir cuidadosamente el impacto de cada una de sus palabras y tiene una gran capacidad para acercarse a la gente y establecer convenios. Procura hacer un balance informativo sin que se interpongan sus preferencias ideológicas, sólo su compromiso con el periodismo y con los más necesitados, que constituyen la mayoría del fiel auditorio de su noticiero de 50 años, “Radio Informaciones”

Se ha dado el lujo de recibir en vida varios homenajes a su vasta carrera periodística gracias a sus dotes de buena persona y a su habilidoso despliegue de relaciones públicas a lo largo de medio siglo. Su impecable carrera periodística le ha granjeado el respeto y la admiración no solo de profesionales del periodismo sino de todos los ámbitos de la vida nacional, incluyendo el círculo de los poderosos.

A sus 75 años de edad, con 50 en “Radio Informaciones”, Rodolfo Tapia Molina es un dinosaurio del periodismo de Nicaragua, una extraordinaria y perseverante especie de periodista a punto de extinción que nunca ha tomado vacaciones, que siempre ha estado todos los días en su cabina de transmisión, incluyendo los años de la tradicional bohemia periodística, con solo algunas excepciones, como una vez que se fue al mar y llamó por teléfono desde un pueblito cercano a la playa, pidiéndole a un colega que hiciera la transmisión por él.

Más extraño, reconocible y admirable aún, es que en medio siglo de continua labor, este gigante del periodismo radial nicaragüense no se haya vendido a los intereses de los poderosos, a los grupos políticos, económicos o religiosos, pues no sucumbió cuando intentaron comprarlo y, al contrario, supo mantener la integridad, gracias sobre todo a una sólida formación moral y ética. El logró sortear a ocho gobiernos: Luis Somoza Debayle, Lorenzo Guerrero, René Schick, la revolución sandinista, Violeta Barrios viuda de Chamorro, Arnoldo Alemán y el actual de Enrique Bolaños. Esta es la historia que pretendemos ofrecer en esta Memoria de los 50 Años de “Radio Informaciones” y de Rodolfo Tapia Molina.

Fundación

A finales de 1956, en una Nicaragua llena de prisioneros torturados y algunos asesinados, bajo una espesa sombra de temor por la furia desatada de Luis y Anastasio Somoza Debayle ante la ejecución a balazos de su padre Anastasio Somoza García en septiembre de ese año a manos de Rigoberto López Pérez, se le abre un espacio como lector de noticias en “Radio Mundial” al entonces desconocido, pero ya de excelente y educada voz, Rodolfo Tapia Molina. Este sería el antecedente inmediato para la fundación el 8 de marzo de 1957, del noticiero “Radio Informaciones”.

Rodolfo había llegado a “Radio Mundial” en 1953 para hacer dos horas de locución en cabina, narrar en diez radionovelas y hacer locución comercial para las transmisiones deportivas de Sucre Frech (narrador) y Chale Pereira Ocampo (comentarista), y el noticiero del mediodía Radio Noticias, propiedad de Francisco Rodríguez Téllez (El Chato). En las radio novelas trabajaba junto a José Dibb McConell, Marta Cansino, Julio César Sandoval, Pilar Aguirre, José Castillo Osejo, Rodolfo Arana Sándigo y Fabio Gadea Mantilla, entre otros. Estaba rodeado de las mejores voces de Nicaragua.

Cuando a finales de 1956 Francisco Rodríguez Téllez anuncia su salida de “Radio Mundial” para ir a fundar su propia radioemisora, Rodolfo asume el puesto de Rodríguez a sugerencia del dueño de la radioemisora, Manuel Arana Valle, quien le aconsejó tomar el lugar del colega para ir acostumbrando a los oyentes a su voz.

Muy rápidamente el noticiero se hizo un lugar entre las audiencias y no tardó mucho tiempo Rodolfo en darse cuenta que él y sus compañeros podían hacerse cargo de ese espacio por su propia cuenta. Dos de las mejores voces de la radiodifusión nacional, Fabio Gadea Mantilla, actual propietario de Radio Corporación, y José Castillo Osejo –quien fuera socio del anterior–, pretendieron comprar los derechos de “Radio Informaciones”.

Fundación de “Radio Informaciones”

Los dos hechos señalados en el párrafo anterior, impulsaron a Rodolfo Tapia Molina y a Francisco Ruiz Zapata a hacer una propuesta económica para dirigir y administrar el espacio, que aceptó Manuel Arana Valle, y entonces asumen bajo su total responsabilidad el radio noticiero, y de asalariado de “Radio Mundial”, se convierte Rodolfo en un empresario a la edad de solo veinte y cinco años. Un año después el socio con el que comenzó, abandona, y él continúa, hasta hoy, en que han transcurrido cincuenta insospechados y largos años. Rodolfo leía las noticias y su inseparable Alfredo Martínez, los comerciales, una dupla que se mantuvo inalterable por casi cuarenta años.

Le cambió Rodolfo el nombre al informativo, pasando de Radio Noticias a “Radio Informaciones”, trasmitiéndose desde el primer día, igual que hoy, de 1:30 a 2:30 de la tarde. Como se aprecia, la modificación no es sustantiva, pues el nombre sigue la misma línea, solo se sustituye Noticias por Informaciones, que es casi un sinónimo, aunque muy general, pues el anterior era más preciso y adecuado. Serían otras las transformaciones que llevarían al éxito al nuevo radio noticiero. El doctor Carlos Tünnerman considera dos factores de éxito: la objetividad informativa y el respeto a la ética periodística.

Dos trabajadores del diario La Prensa, Horacio Ruiz, periodista, y Francisco Rivas Quijano (Rivitas), fotógrafo, eran parte del equipo periodístico inicial. Esto le permitió a “Radio Informaciones” acceso a las principales noticias que el diario presentaría en horas de la tarde, lo cual se convirtió en un dolor de cabeza durante años para su director Pedro Joaquín Chamorro Cardenal, quien nunca supo, por mucho que investigara quiénes eran los que filtraban la información.

En aquél entonces, más que una transgresión ética, la filtración de noticias de La Prensa hacia “Radio Informaciones” era vivido por los participantes, como una aventura de adolescentes, como una jugada en la que el ratón le gana al gato, como un desafío de los débiles y vulnerables a quienes tenían poder.

Francisco Rivas Quijano era un fotógrafo que no sabía redactar de manera periodística, igual que Julio Talavera Torres, pero reporteaba en la calle y le daba verbalmente las noticias a Rodolfo Tapia Molina, primero, y a otros periodistas después, para que las escribieran y pudieran leerse en “Radio Informaciones”.

Los apodos de “Chancleta”

Por su parte, Francisco Ruiz Zapata era tan chispeante y agudo que se le considera como el más creativo inventor de apodos de la historia de Nicaragua. Algunos sobre nombres que se deben a él, son los siguientes: el presidente René Schick siempre llevaba el cabello bien peinadito, engomi¬nado, y le puso Perro Peinado; a Rodolfo Arana Sándigo, conoci-do como el Tío Popo, que hacía un programa para niños, le decía el Lobo Feroz. Como Rodolfo Tapia Molina era bien del¬gado, le puso Gallo de Lata; a José Ortega Chamorro, que tenía una barriguita un poco resaltada, Caballito de Mar.

A Sucre Frech lo llamó Pizotillo Tierno; a Justo Castillo Collado, Chompipón; a Manuel Arana Valle, Guitarrista; a Ju¬lio César Sandoval, Cabeza de Bolillo de Marimba; a Armando Proveedor, Pata de Cuajada. A Antonio Pentzke Torres, que era cara redonda. le puso Cara de Queque; a Andrés Téllez Meza, un locutor chinandegano que imitaba muy bien a José Dibb McConell, le encajó Cuajipal; a Alonso Luna Sándigo, Cara de Nudo. A Ana Julia Carvajal, que tenía un bar al que llegaba toda la farándula radial, le llamaba la Vieja Mal¬dita. Rodolfo Tapia Molina dice que estos apodos tan ocurrentes “eran parte de un ambiente humorístico, de camaradería. A él lo apodamos “Chancleta” porque su apellido era Zapata”.

Entre los 19 y 20 años, después que se bachilleró en el Instituto Pedagógico de Diriamba, Rodolfo Tapia Molina entra forzadamente al mundo de la radiocomunicación, debido a que dos glorietas administradas por sus padres Fernando Tapia Bone y Berta Molina Alemán, en el Malecón, fueron barridas por las aguas desbordadas del Lago Xolotlán, lo cual afectó el otro negocio que tenían en la glorieta del Parque Central de Managua, y quedaron en la ruina.

En ese mismo sector de la antigua catedral de Managua, en el barrio La Bolsa, nació Rodolfo el 8 de marzo de 1932, de modo que con los 50 años de “Radio Informaciones”, él también cumple años, nada menos que 75. Tuvo una infancia humilde, pero alegre, con cinco hermanos.

La quiebra financiera de la familia le impidió a Tapia Molina cumplir su sueño de estudiar Ingeniería Electrónica, para lo cual tenía que ir a una universidad fuera de Nicaragua, pues solo había Medicina y Derecho. Debía buscar trabajo para mantenerse y apoyar a sus padres, quienes han sido para él una referencia ética fundamental. Se convirtió en aprendiz de radiotécnico, trabajando en dos o tres talleres de este tipo, reparador de parlantes ambulantes y anunciador de productos comerciales en las baratas de Julio Orozco –que hacía los cancioneros populares– que iban y venían por los barrios de Managua.

Recurrió a una de sus virtudes: su voz, de lo cual estaba muy consciente, pues durante su bachillerato, los profesores ponían a los estudiantes a leer las lecciones en voz alta, y ahí se destacó no solo por su tono alto y sonoro, sino también por las inflexiones que le imprimía, al ritmo de la puntuación del texto. Como dice el profesor Julio César Sandoval –que en esta Memoria ofrece su testimonio sobre “Radio Informaciones”–, Rodolfo sabía leer.

Leía anuncios en las baratas

Al poco tiempo los profesores del Colegio Pedagógico de Diriamba preferían que solo dos estudiantes hicieran la lectura en voz alta: Rodolfo Tapia Molina y Gonzalo Solórzano Belli, quienes se bachillerarían en una promoción en la que también participaron, entre otros, Chanito Aguerri y Jaime Bengoechea. Entonces le apodaron “Surungo”. Su primaria la había hecho en el Instituto Pedagógico de Managua. Ambos colegios, de los hermanos cristianos lasallistas.

En las baratas, Rodolfo Tapia Molina decía: “Pepsi Cola cae como la seda. De una botella sola, dos vasos de Pepsi-Cola”. Las baratas fueron la gran escuela donde fue desarrollando sus habilidades de locución. Le pagaban cuatro pesos la hora y como hacía dos, ganaba ocho córdobas al día, lo cual era un dineral en aquellos tiempos de 1949 e inicios de los años cincuenta, cuando comienza precisamente la llamada época de oro de la radio, sobre todo por las radio novelas.

Su incursión a la radiodifusión fue por medio de un matrimonio amigo de sus padres, Andrés Castro Wasmer y su esposa Josefanita, propietarios de “Radio Ondas del Xolotlán”, de poca potencia pero popular, a quienes se ofreció para leer el editorial del noticiero del mediodía “Nicaragua Flash”, escrito por su director, el periodista del diario La Noticia, Francisco (Paco) Espinoza, papá del colega Mario Fulvio Espinoza, escritor de la sección “Cosas Veredes Sancho Amigo, en el diario “La Prensa”, y primer presidente del Colegio de Periodistas de Nicaragua. Por cada editorial leído ganaba 0.25 centavos. Castro preguntó a Tapia qué sabía hacer y éste respondió que leía muy bien.

Pero la principal influencia para Rodolfo Tapia Molina fue el Dr. Juan Velásquez Prieto –padre del periodista y por largo tiempo divulgador estatal, Juan Velásquez Molieri–, propietario de Radio Mil, que tenía un lema que originó un nombre histórico para la radiodifusión nacional, “La Voz de Nicaragua”. Velásquez Prieto fue libretista, guionista, narrador deportivo, músico, poeta, locutor, actor y mecenas. Él lo considera su maestro y amigo, como lo consigna en una Memoria de los 15 años de “Radio Informaciones”. Guillermo Jirón era el otro dueño de esta emisora radial.

En “La Voz de Nicaragua” logró montar un noticiero nocturno, de 9:00 a 9:30, “El Tiempo en Marcha”, al que le imprimió un sello característico de entrada y salida, mediante nueve campanadas del Big Ben, el reloj de la torre de la casa del parlamento en Londres. Un nuevo tipo de radio periodismo empezó a tomar forma, pues Rodolfo Tapia Molina decidió no leer informaciones de los periódicos, como se hacía tradicionalmente, e inició la tarea de reportear para conseguir y redactar noticias propias, en fuentes como: Policía y el Congreso (cámaras de diputados y senadores). La primera fuente la cubría él, y la segunda, Arsenio Cuadra.

Un hombre emprendedor

También leía el editorial de un noticiero de Mariano Valle Quintero, dueño de “Radio Continental”, que se transmitía de 10:00 a 10:30 de la mañana en base a informaciones del diario Novedades. Su jornada diaria se fue alargando: hacía barata por los barrios muy de mañana, locución en la Continental de 9:00 a 12:00 del mediodía, volvía a la barata por la tarde y en la noche su noticiero.

El joven Rodolfo Tapia Molina daba muestras de ser un hombre emprendedor como resultado de un carácter firme y decidido. Siendo muchacho, huyó una vez de su casa luego que su enérgica madre lo cargara a escobazos. Su padre lo buscó y le dijo que regresara, que pidiera perdón y borrón de cuentas. El se resistió inicialmente, luego aceptó, pidió perdón, pero exigió que no lo volvieran a castigar con la escoba.

Casi todos los sábados por la mañana el vehículo de altoparlantes de Julio Orozco pasaba por Radio Mundial y entonces sus consagrados locutores de radionovelas y noticias escuchaban sorprendidos una potente y educada voz que anunciaba gaseosas y cervezas. Algunos como los famosos José Dibb McConell y José Ortega Chamorro, se preguntaban quién era el de esa expresión enérgica y melodiosa. Algunos de ellos recomendaron al desconocido muchacho de la barata para que trabajara en la que ya era la primera radio emisora del país.

Efectivamente, los locutores Francisco Rodríguez Téllez y Francisco Ruiz Zapata propusieron la incorporación de Rodolfo Tapia Molina al equipo de la Mundial, la primera estación radial del país, a la que ingresó en 1953, haciéndose cargo de dos horas diarias de locución. Después trabajaría como narrador en varias radio novelas, una de ellas fue “Kadir El Árabe”. Esta novela escrita por César Leante, tuvo como protagonis¬tas a Marta Cansino y José Dibb McConell, en los roles de Yolanda de Monteverde y Kadir. Fue una de las más impactantes en la década del 60. También locutaba comerciales en las transmisiones deportivas, sobre todo de béisbol, y ocasionalmente hizo de actor.

Cuando Francisco Rodríguez Téllez abandona “Radio Mundial” y el noticiero “Radio Noticias” en 1956 para fundar su propia radio, precisamente bajo el nombre de “Radio Noticias”, Tapia Molina ya tenía casi tres años de laborar en la emisora y se había ganado el respeto de sus colegas y del propietario. No fue extraño pues, que Manuel Arana Valle le propusiera sustituir a Rodríguez Téllez. Allí, le pusieron el mote de Gallo de Lata. También lo han llamado Manos Chingas y Jocote Culón.

Inició el reporterismo radial

Surge “Radio Informaciones” en un contexto en el que apenas comienzan las gestiones para instalar la televisión, no había agencias internacionales de noticias en Nicaragua, las informaciones se tomaban de los diarios y no existía la entrevista, mucho menos grabadoras portátiles para registrar la voz de las fuentes informativas u opinativas. En los estudios de las radio emisoras tampoco se podía grabar las entrevistas.

Desde un inicio Rodolfo Tapia Molina se propuso servir información novedosa, es decir, verdaderamente noticiosa, de primera mano, actualizada, fresca y vivencial, por lo que inició el reporterismo y contrató periodistas para que visitaran fuentes informativas y a partir de sus contactos directos escribieran las noticias tomando en cuenta el formato radial, es decir, notas cortas. Pero continuó tomando de los diarios las noticias internacionales.

Poco después, Tapia Molina contrató los servicios de Roberto Mendoza, llamado indistintamente “El Pirata”, “El Cazador de Noticias” y “El Teletipo Humano”, quien tomaba nota de las emisiones noticiosas en onda corta de radios internacionales como “La Voz de los Estados Unidos de América” y “La BBC de Londres”, entre otras, y escribía resúmenes de las principales informaciones que transmitían. Así nació “Internacional News Service” y “Radio Informaciones” terminó su dependencia de las secciones internacionales de los diarios.

Se rodeó de buenos e inquietos periodistas como Horacio Ruiz, Edgard A. (Koriko) Castillo, Gustavo A. Montalván y Ramón Benavides. Luego llegaron Rodolfo Arana Sándigo, Alex Somarriba, Francisco Villavicencio Trejos; Francisco Tijerino Prado, Luis Emilio Ruiz, Rafael Sandoval Jarquín, Francisco Rivas Quijano (Rivitas), Joaquín Absalón Pastora y Armando Proveedor. Estos son los veteranos de 1957.

A lo largo de los años desfilaron otros periodistas, varios de los cuales se hicieron famosos: Oscar Leonardo Montalván, Eugenio Batres García, Alejandro Cole Chamorro, Alejandro Cordonero, Enrique Prado Argüello, Alejandro Romero Monterrey, Evelio Areas Mendoza y Bayardo Arce Castaño, así como los que han laborado como jefes de redacción: Eduardo Alvir, Francisco Hernández Segura, Danilo Aguirre Solís, Francisco Bonilla, Emigdio Suárez Sobalvarro, Anuar Hassán y actualmente Abraham Quijano Macanche.

Las primeras entrevistas con grabadora

Los controlistas que ha tenido “Radio Informaciones” son: Marcos A. Morales, Humberto Carrión Meza, Alonso Luna Sándigo, Fabrizio Escobar Zelaya y Juan José Barberena, Luis Manuel Somarriba, Raúl Pérez Valencia y Lázaro Trejos Ubau; y sus locutores comerciales: Francisco Ruiz Zapata, José Archibaldo Arosteguí, Marta Cansino, Antonio Pentzke Torres, Justo Castillo Collado, Fernando Calderón Villanueva, Alfredo Martínez y Humberto López Casco.

Pocos años después de surgir, “Radio Informaciones” revoluciona el radio periodismo nacional al adquirir características formales y técnicas nuevas o poco conocidas, por ejemplo, monta sus propias oficinas con monitores y grabadoras magnetofónicas profesionales, lo que permitió editar discursos y entrevistas y hacer grabaciones de entrevistas y de noticias de emisoras extranjeras.

El noticiero contaba con un jefe de redacción, redactores de planta y 25 corresponsales en todo el país. A tempranas horas de la mañana, Rodolfo Tapia Molina se reunía con su personal para ver las expectativas noticiosas del día y planificar el trabajo de búsqueda de noticias. Se trataba del primer radio periódico nacional realmente estructurado. La gente percibió todo esto y le dio un respaldo entusiasta.

Oscar Leonardo Montalbán (“El hombre de la Mil”) –quizás el mejor entrevistador radial de la historia de Nicaragua– inició para “Radio Informaciones” y el periodismo radial nicaragüense, la entrevista en la calle, mediante grabadora portátil que llevaba hasta el lugar de los hechos. Simultáneamente lo hizo también Onofre Gutiérrez, quien laboraba en otro radio periódico.

La sonora, armoniosa y educada voz de Rodolfo Tapia Molina, fue uno de los factores del éxito inmediato de “Radio Informaciones”, así como su organización interna en atractivas secciones que comprendían: un editorial a cargo del profesor Julio César Sandoval; exitoso espacio para la cinematografía, que Rodolfo Arana Sándigo (Tío Popo) y ocasionalmente el galán soñado de las radionovelas, José Dibb McConell; y deportes, donde se estrenó Joaquín Absalón Pastora y luego siguieron Armando Proveedor y Gustavo Adolfo Montalván (GAM) con su sección “Gotas y Gotitas”.

El Editorial del Profesor Sandoval

Posteriormente se creó la sección de Sociales, a cargo de Sofía Montiel, quien además de su elegante voz, irradiaba una gran simpatía y estaba bien relacionada con la élite social de Managua. A partir de 1960, con este espacio “Radio Informaciones” culminaba triunfalmente todos los días.

El Editorial le dio cierta agresividad opinativa a “Radio Informaciones” porque el profesor Sandoval le imprimía un sello de ácida crítica al gobierno. Tenía como lema: “Coeterum Censeo Servilicos Esse Delendos”, que significa, “A los serviles hay que destruirlos”. No duró mucho tiempo, pues Sandoval independizó el espacio en 1960 y nunca más Rodolfo Tapia Molina volvió a tener un segmento de opinión pues, a su juicio, con ello su noticiero perdía objetividad.

Para sustituir el editorial, el locutor comercial de “Radio Informaciones”, Francisco Ruiz Zapata, creó dos nuevas secciones: La caricatura del día, por “Tiliche” y “Calache”, en la que se abordaban humorísticamente los temas políticos; y La Voz del Oyente, para que el público manifestara los problemas de su comunidad. En 1960, otra voz especial, José Archibaldo Arosteguí, se integró a la locución de los comerciales y luego Justo Castillo Collado.

El ímpetu empresarial de Rodolfo Tapia Molina se expresó también en los años sesenta, cuando fundó la Publicidad Tapia Molina, que llegó a manejar algunas cuentas fuertes como la de Jabonería Prego y la P del H (Provee¬dora del Hogar). “A raíz del terremoto se perdió todo. Volví a levantarla, pero con el triunfo de la revolución dejó de existir”.

Rodolfo Tapia Molina trabajaba entre verdaderos maestros de la locución, hombres y mujeres de voz sonora y sumamente educada, perfeccionistas de la lengua, cuidadosos de la armonía. No había una escuela de radiodifusión, eran autodidactas, pero con un gran deseo de aprender. Tapia seguía de cerca de sus compañeros de “Radio Mundial” y también a los locutores de “La Voz de los Estados Unidos”, siendo Pérez del Río el que más lo impresionó.

El famoso lema: “De la prensa resultan…”

“El Decano” ha recibido muchos elogios por su voz, particularmente de los radio escuchas, que le han expresado durante cinco décadas que les gusta el tono de su expresión. Pero el elogio que más hondo lo ha tocado, es el que le hizo la teatrista Socorro Bonilla Castellón, quien le dijo que sentía que su voz era de color azul.

Una de las razones por las cuales “Radio Informaciones” caló profundamente en el público, fue por su lema, que llegó de manera accidental pero providencial al noticiero, cuando el sonidista Humberto Carrión Meza la escuchó. Se trataba de una grabación de la UNESCO conmemorativa del Día Internacional del Periodista, que distribuyó la embajada norteamericana en Managua. Carrión le sugirió a Rodolfo tomar el lema para el noticiero, y éste aceptó. Cuando copiaron la frase de la cinta y armaron la presentación del noticiero, ninguno imaginó el extraordinario impacto que tendría.

La frase del filósofo español Jaime Balmes, “De la prensa resultan: el amor y el odio, la paz y la guerra, la luz y las tinieblas, la verdad y el error, el bien y el mal”, musicalizada con una marcha norteamericana posterior a la II Guerra Mundial, y que antecedía a un dúo formado por Rodolfo y Francisco Ruiz Zapata, que dice, “Radio Informaciones”, se convirtió en un distintivo que se posicionó en las mentes de gran parte de la población de Nicaragua.

La viñeta con las palabras de Balmes con la que iniciaba el noticiero marcaba la 1:30 de la tarde en toda la geografía nicaragüense, como si “Radio Informaciones” hubiera sido decretado el reloj nacional, y por tanto era el momento en que los estudiantes dejaban apresuradamente sus casas para retornar a sus escuelas y colegios, en aquellos años en que asistían mañana y tarde a clases. En muchos hogares era el inicio o el fin del almuerzo. Con el tiempo, la viñeta se convirtió en un símbolo y en parte de la cultura nacional. Para varias generaciones es algo nostálgico.

En los años 80 Rodolfo Tapia Molina fue criticado por cuadros del FSLN que le reprocharon estar utilizando en la viñeta de presentación del noticiero una marcha norteamericana. Eran tiempos de enfrentamiento entre el gobierno sandinista y la administración norteamericana de Ronald Reagan. El país estaba en guerra. Pero él se mantuvo firme y se negó a cambiar el fondo musical aun en ese contexto tan extremo.

Perdió dos amores de juventud

La entrevistadora Angelita Saballos se desilusionó en el año 1997 con la respuesta de Rodolfo Tapia Molina sobre su repentino abandono de un anillo de acero inoxidable que tenía una calavera y que usó durante veinte años. Ella esperaba algo misterioso, una historia de amor, un pacto de sangre, pero todo se desmoronó cuando él le dijo simplemente que se le había desgastado. Unos gruesos aros negros que rodeaban sus lentes, fueron otra de sus características por muchos años, además de su buen vestir.

Como parte de varias generaciones bohemias de periodistas, participaba en bulliciosas tertulias en bares y cantinas, llevaba serenatas a las muchachas, les componía versos y les regalaba flores. Se define como un hombre sentimental y romántico. Sus dos grandes amores de juventud los perdió, el primero, porque a la familia de ella no le parecía la condición social de Rodolfo, cuyo padre atendía personalmente las glorietas del Malecón del lago Xolotlán, por lo cual lo consideraban despectivamente como “el hijo del cantinero”; y el segundo, un amigo con quien visitaba a la muchacha de quien se enamoró, finalmente se quedó con ella.

En los años cincuenta los lugares más frecuentados por Rodolfo eran “Las Cinco Hermanas” y “El Guayacán”, asimismo, “El Rívoli, de la Chabelita, donde servían el llamado “Cecil and Milca”, que era una mezcla de Santa Cecilia –entonces de moda y por muchos años—con Milca Roja y hielo picado.

La tenacidad de Rodolfo Tapia Molina queda expuesta por la colega Angelita Saballos cuando refiere que al día siguiente del terremoto de 1972, él fue al lugar en Managua donde quedaba su oficina y entre los escombros se atrevió a entrar al local destruido, localizó su escritorio y de una de las gavetas extrajo una pequeña caja negra. Pero no estaba la llave para poder abrirla. Entonces se dirigió sin dilación hacia Masaya a buscar a la persona que tenía la llave, su secretaria. Y la abrió.

Tanta prisa y tanto esfuerzo y en medio de circunstancias tan adversas, prometía una revelación sensacional, pero Rodolfo Tapia Molina dijo lacónicamente que dentro de la caja negra solo había una pulsera de su mamá y unos documentos, dejando en el aire el misterio, quedando intacto el suspenso, porque no es así nomás que alguien se toma tantas molestias apenas horas después del cataclismo.

De joven jugó béisbol y básket, pero su pasión ha sido la música. Le fascina un son nica de Camilo Zapata en el que éste dice “Yo soy un lobo manso que solo pide amor”, frase que muchas veces Rodolfo Tapia Molina utilizó para autodefinirse como progenitor de 15 hijos –tres de ellos fallecidos–, diez varones y cinco mujeres–.

La época de oro de la radio y de “Radio Mundial”

El rápido y extraordinario éxito de “Radio Informaciones” debe explicarse también por la importancia que entonces tenía “Radio Mundial”, fundada en 1948 en las cercanías de la Escuela República de Guatemala por el radioaficionado granadino Manuel Arana Valle, en una casa que, por su tamaño y diseño, recibió el nombre de “el palomar”. En esta emisora se desarrollarían los mejores locutores, libretistas, actores, comentaristas y técnicos, que ha tenido Nicaragua.

“Radio Mundial” despuntó con la novedad de ofrecer música actualizada pues a Nicaragua no venían los discos. Arana los conseguía en Venezuela, Colombia, México y Cuba, con lo que impactó en la población. En 1952 se clavó hondamente en el corazón de muchos nicaragüenses al transmitir con su propio cuadro dramático la radionovela “El Derecho de Nacer”. Era tal la sensación causada por las radionovelas, que se transmitían mañana, tarde y noche. “Kadir El Árabe”, paralizaba a Nicaragua a las ocho de la mañana y a las ocho de la noche.

Manuel Arana Valle fue pionero en la transmisión a control remoto de afamados grupos musicales que venían a Nicaragua, como Los Churumbeles, y los Chavales, de España; la Sonora Matancera; y artistas consagrados como Agustín Lara, Valadez, Celia Cruz y otras luminarias de la música latinoamericana.

En “Radio Mundial“ surgió también el radio periodismo. Cuando “Radio Informaciones” ya era líder nacional, había también tres noticieros importantes: “Extra”, de Rolando Avendaña Sandino y Manuel Espinoza Enríquez, a las seis de la mañana; uno de Julio Talavera Torres que leía solo noticias del diario “La Prensa” por lo que era llamado “La Prensa en el Aire, a las cinco de la tarde”; y el nocturno “La Verdad”, de Joaquín Absalón Pastora y Francisco Carranza Chamorro.

“Extra” fue toda una sensación noticiosa luego llevado a la televisión por Manuel Espinosa Enríquez, bajo el nombre de “Extravisión”, por años el mejor noticiero de la televisión nacional. Todavía existe el noticiero radial, que en los últimos años fue dirigido por William Ramírez hasta su muerte en el año 2004, y continúa transmitiéndose en “Radio 580” pero sin la pujanza de los años setenta.

Periodismo respetuoso

La emisora de Manuel Arana Valle también tuvo el programa “Nuevos Valores Radio Mundial”, dirigido por el cantante Luis Méndez, que mediante concursos los fines de semana promovía a los artistas nacionales. De ahí surgieron grandes talentos de la canción como Marina Cárdenas (la Gordita de Oro) y la bella Perla Blandón, entre otros.

El diario “Excelsior”, de México, es una referencia imborrable en la formación periodística de Rodolfo Tapia Molina, quien muy tempranamente en si vida radial, leyó una frase del periodista mexicano Rodrigo del Llano, quien aconsejaba a redactores y reporteros de su periódico, y le impactó tanto que la recortó.

Rodrigo del Llano decía que había que omitir siempre los detalles repug¬nantes y tener presente que entre los lectores había niños y mujeres. Indicaba que siem¬pre hay que ajustarse a la ver¬dad y nunca poner lo que pudo haber sucedido, sino lo que está, tal como es, y ba¬sándose en el respeto a la moral y a la vida privada. Estas ideas marcarían definitivamente a Tapia Molina, quien en adelante no se apartaría un milímetro de estos preceptos éticos profesionales.

Precisamente de “Excelsior” Rodolfo tomó una máxima que siempre está a la vista en su oficina de “Radio Informaciones”, que dice: “La fórmula para perseverar y realizar bien este oficio, es el respeto a la moral y a la vida privada”. Lo más relevante es que este pensamiento él lo ha llevado a la práctica en su noticiero.

Nunca en “Radio Informaciones” se llamó por sus apodos o sobre nombres a los personajes de la vida nacional ni a ningún ciudadano nicaragüense. Nunca le dijo El Chato, a Guillermo Lang; el Comelón, a Guillermo Sevilla Sacasa; el Negro, a Julio Quintana, la Muñecona, a Sergio Ramírez, Siete Puñales, a Alfredo César; Retoño ni Pelón, a Antonio Lacayo, tampoco Chicón a Francisco Rosales, e incluso durante la revolución sandinista, cuando se impuso el trato de “compañero”, en este noticiero siempre se llamó a las personas por su nombre y su título.

Periodismo no va con partidismo

Quizás uno de los días más afortunados en la vida de Rodolfo Tapia Molina fue, paradójicamente, cuando lo hicieron prisionero mientras daba cobertura periodística a una reunión donde los directivos y miembros de la Cámara de Comercio pedían que cesara en sus funciones el presidente Luis Somoza Debayle, quien había asumido la primera magistratura del país en sustitución de su padre ajusticiado por Rigoberto López Pérez en septiembre de 1956. En esos días se estaban produciendo los sucesos de Olama y Mollejones, donde una guerrilla antisomocista trataba de establecerse en el territorio nacional, pero rápidamente fue reducida por la Guardia Nacional.

Efectivos militares penetraron a la Cámara de Comercio y el joven periodista Tapia Molina fue apresado junto a otras personas. En ese entonces era secretario de prensa del brazo juvenil del Partido Liberal Independiente (PLI) que adversaba a la dictadura somocista y era la única agrupación política formal que reivindicaba al Gral. Augusto C. Sandino.

Durante los días en que estuvo detenido, nadie del PLI ni de la juventud de este partido, visitó a Rodolfo o gestionó por su libertad. Fue entonces que el periodista comprendió que a su profesión no le convenía el partidismo, sino lo contrario, nada de intereses políticos o ideológicos, sino una sola bandera: el periodismo profesional. Así se curó de estos males tropicales.

Dos veces más sería detenido Rodolfo, una de ellas después de leer completito en “Radio Informaciones” un acróstico dedicado al poeta Rigoberto López Pérez, quien había matado al fundador de la dictadura dinástica Anastasio Somoza García, misteriosamente publicado en el oficialista diario “Novedades”. No se sabe cómo ocurrió semejante “gol”, como se le llama en el argot periodístico cuando alguien logra que un medio de comunicación publique algo que va en contra de su línea editorial.

Rodolfo fue testigo directo de cómo la polarización política entre liberales somocistas y conservadores era llevada a los medios de comunicación masivos en perjuicio de las audiencias. Él escuchaba las noticias que transmitía la somocista Radio Continental, de Mariano Valle Quintero; y las que pasaba “Las Ondas del Xolotlán”, del conservador Andrés Castro Wasmer. Recuerda que “cada uno de ellos jalaba agua para su molino. Yo observaba que la información siempre era manipulada de acuerdo al interés o conveniencia del que la transmitía”.

Separar lo partidario de lo informativo

“El periodista profesional debe respetarse a sí mismo, tiene que ser respetuoso de sus semejantes, porque solo así se da a respetar. Hemos tratado siempre de dar la información cuando el hecho se produce, no importa si es en determinado partido o grupo social, hay que difundir el hecho sin temor”, dijo en 1997 al desaparecido diario “La Tribuna”.

En el año 2005, Rodolfo Tapia Molina declaró al semanario “Siete Días” que siempre fue de la idea de separar lo partidario de lo informativo. “Lo tomamos como un principio, como línea profesional. Si una persona era de izquierda, poníamos también la opinión del lado derecho o del centro”.

Al veterano periodista e historiador del periodismo nacional Ignacio Briones Torres, le llamó la atención que “Radio Informaciones” proclamara, “Mientras más libre es la prensa, más libre es el pueblo. En 1972 comentó al respecto: “Alcanzar esa plena libertad debe ser la tarea cotidiana, el deber primario de quienes en Nicaragua anhelamos la implantación de la justicia, y la superación y la derrota de esta crisis histórica que nos agobia y estratifica”.

Para Rodolfo Tapia Molina no es compatible la militancia partidaria con el ejercicio periodístico, primero está el periodismo y después los asuntos ideológicos y políticos, no obstante, admite que siempre en la información hay algunos sesgos debido a inclinaciones políticas, pero siempre hay que hacer el esfuerzo de anteponer la profesión. Por eso exhorta a los jóvenes colegas a informar y no opinar, que no se vendan, que no acepten dádivas o privilegios, porque el periodista no debe tener precio, pues solo el trabajo enaltece.

Enfrentar con paciencia las vicisitudes económicas ha sido otro rasgo de la personalidad de Rodolfo Tapia Molina, quien así ha logrado vencer las tentaciones que le han puesto delante de él. Quizás por ello no lo vemos en una camioneta Toyota 4 x 4 último modelo, sino en un desvencijado carro Lada de los años ochenta. La no partidización de un medio conlleva problemas, pues algunos gobiernos se han caracterizado por utilizar la asignación de la publicidad estatal como arma política de premio y de castigo a los periodistas.

Con la ética de sus padres

Cuando “El Decano” tenía su propia agencia publicitaria, le ofrecieron una sociedad con el entonces poderoso secretario de información y prensa de la presidencia de Anastasio Somoza Debayle, Arq. Iván Osorio Peters, además de la dirección del telenoticiero oficialista “Teleprensa” que se transmitía a las diez de la noche en el canal de televisión del dictador. Tendría vehículo, alto salario en dólares, casa y muchas prebendas más. “Sin embargo, no acepté”.

Don Fernando Tapia Bone solo aprobó sexto grado y desde muy temprana edad comenzó a trabajar, era un verdadero autodidacta, pues leía mucho y aprendió a hablar inglés sin ir a una escuela. Doña Berta Molina Alemán también era muy trabajadora. Pero lo que más distinguió a ambos, fue su honradez, lo cual constituyó la mejor herencia para su hijo Rodolfo Tapia Molina.

“Mis padres fueron honrados y yo les brindo el sombrero, y yo también lo soy por eso, haciéndole honor a ellos –sostiene Rodolfo Tapia Molina–. Aunque he sido criticado en la familia, me han dicho que yo puedo hacer tal cosa con fulano de tal, que tengo influencias, y yo les digo que no, que no tengo ninguna influencia, soy un servidor nada más. Que otros se sirvan, es cosa de ellos”.

Durante los dos últimos gobiernos, en Nicaragua muchos periodistas deben buscar anuncios para subsistir y muchos de ellos, según “El Decano”, lamentablemente “se rebajan, arrodillan su profesionalismo ante el que les paga y tienen que hacerle una entrevista para que les de un anuncio. Eso no es periodismo profesional, no sé cómo catalogarlo”.

No obstante, por falta de capacidad de pago, Rodolfo Tapia Molina les da a sus periodistas la opción de mejorar su salario consiguiendo por su cuenta anuncios a transmitir en “Radio Informaciones”, pero les digo que ese anuncio no sea por entrevistas, por “venados”, sino por un servicio publicitario”.

Los principios de Rodolfo Tapia Molina

Hace diez años, Rodolfo dijo en la conmemoración del 40 aniversario de “Radio Informaciones” que desde que apartó el partidismo se propuso” mantener el timón sobre el camino de la dignidad, el decoro y la ecuanimidad. Día tras día, año tras año, el pueblo nicaragüense ha sido testigo de nuestra marcha sobre una misma tónica: un periodismo enmarcado en el principio de informar con veracidad y honestidad”. El ejercicio de la profesión le enseñó que “la bandera más esplendorosa a enarbolar en cualquier parte del mundo es la libertad del periodista, es la única vía realista por donde se dignifica la profesión, aunque se tengan que hacer sacrificios materiales”.

Durante la conmemoración de los 40 años de “Radio Informaciones”, Rodolfo Tapia Molina definió los principios con los cuales se ha guiado: seriedad y responsabilidad; respeto a las personas y a la sociedad; orientación sana y positiva en reportajes y entrevistas; promoción y estímulo a la cultura del pueblo; servir con independencia de criterio a la comunidad; obediencia a las leyes y autoridades constituidas; libertad e independencia al servicio de la Patria.

Para “El Decano” la verdad absoluta no existe, pero si la búsqueda de los hechos concretos, y sin adornos ni nada, llevárselos al público tal como son. “En este sentido –aclara—es que se puede hablar de la verdad periodística, ya que siempre está la inclinación del periodista por su mentalidad, si imaginación, su creatividad, su estilo, pero en el fondo lo que hay que buscar es el hecho real”.

No tergiversar los hechos, es una de las máximas de Rodolfo Tapia Molina, para quien se debe buscar informaciones que impliquen el mayor beneficio para el mayor número de personas, porque la noticia debe tener una proyección social y por tanto un beneficio para la comunidad; hay que evitar las noticias personales y tener como principal objetivo el beneficio de la patria.

Juicios, multas y cierres en el somocismo

En los años setenta, “Radio Informaciones” fue presionado, amenazado y multado, y suspendidas sus transmisiones cuatro veces por el régimen somocista, incluso en 1973 el entonces mayor Alberto Luna S., director nacional de Radio y Televisión, ordenó el cierre indefinido del noticiero. Uno de los cierres fue por casi un mes. Más tarde, la sentencia fue revocada por el Ministerio de Gobernación, que lo condenó a una multa por 2,500 córdobas, que equivalían a un poco más de 350 dólares.

En febrero de 1974, el mismo mayor Luna condenó a “Radio Informaciones” a un cierre por 30 días y a una multa de 500 córdobas, por haber transmitido una entrevista al entonces director del diario “La Prensa”, doctor Pedro Joaquín Chamorro, en la que éste respondía acusaciones que le había hecho desde el somocista diario “Novedades”, el presidente de la Asamblea Nacional Constituyente, Dr. Cornelio Hüeck.

También sufrió un juicio de la Dirección Nacional de Radio y Televisión por haber divulgado una noticia sobre el tráfico de “libres” para la importación de vehículos sin pagar impuestos de introducción. En 1979, el ahora teniente coronel Alberto Luna, le abrió juicio a Rodolfo Tapia Molina por haber transmitido un comunicado del FSLN leído por el famoso sacerdote y poeta Ernesto Cardenal.

Esta vez la solicitud de apertura del juicio contra Rodolfo Tapia Molina provino del coronel Aquiles Aranda Escobar, jefe de la Oficina de Leyes y Relaciones Públicas de la Guardia Nacional. Fue encontrado culpable. Extrañamente, el Ministro de Gobernación. Antonio Mora Rostrán, revocó la sentencia. “Es que Toño Mora era mi amigo”, explica lacónicamente “El Decano”.

Pese al ambiente represivo, “Radio Informaciones” siempre contó con la solidaridad gremial de periodistas y de medios de comunicación, entre éstos, el diario “La Prensa”, de Pedro Joaquín Chamorro, que denunció cada una de las agresiones e injusticias sufridas por “El Decano” del radio periodismo nacional.

Presiones por el uso de algunos términos

Debió ser angustiante para Rodolfo Tapia Molina trabajar bajo la mirada amenazante de la Guardia Nacional, vivir esos juicios unilaterales donde los mejores argumentos apegados a Derecho se estrellaban contra el resultado predeterminado de dichos juicios, cuyas sentencias eran netamente políticas. Fue un período muy difícil de sobrellevar.

Durante los primeros años al aire de “Radio Informaciones”, Rodolfo Tapia Molina fue presionado a través de varios mensajeros del entonces presidente Luis Somoza Debayle para que no dijera las palabras “dictadura dinástica”, términos que le dolían en el alma porque él decía que no quería ser un dictador y se proclamaba liberal. En realidad fue el único de los tres Somoza que tuvo un comportamiento medianamente civilizado.

Igualmente, el último de los Somoza en el poder, Anastasio, mandó a alguien de su confianza a decirle al “Decano” que no dijera “Nicaragua para los nicaragüenses”, porque este lema contravenía el hecho de que doña Hope, su esposa, era una ciudadana de origen norteamericano. Estas posiciones siempre tienen consecuencias.

Sin embargo, lo peor para Rodolfo no fueron esos cierres y multas, sino la agresión a “Radio Mundial” y al personal que ahí se encontraba, de una turba enfurecida armada de palos y varillas de hierro que, al mando de la conocida agitadora somocista Nicolasa Sevilla, golpeó a varios trabajadores, entre ellos el profesor Julio César Sandoval y Joaquín Absalón Pastora, y destruyó parcialmente los equipos de la radioemisora. “El Decano” no estaba ahí ese 5 de agosto de 1958, pero fue como que lo hubieran golpeado a él.

El ataque de las turbas nicolasianas se produjo después que la noche anterior un grupo de madres de presos políticos se vistió de luto y se congregó en las instalaciones de “Radio Mundial”, donde hicieron un programa durante el cual exigieron al gobierno la libertad de sus hijos detenidos.

Al reaparecer “Radio Informaciones” dos días después, Rodolfo Tapia Molina y Francisco Ruiz Zapata tuvieron que leer las noticias y los comerciales, respectivamente, ante la presencia perturbadora de un uniformado de la Guardia Nacional, de casco y rifle Garand, que a partir de entonces estuvo imperturbable con ellos en la cabina de locución durante varias semanas de transmisión de noticias censuradas,. “La época del somocismo –asegura “El Decano”– fue la más dura para nosotros”. En el 15 aniversario de su noticiero, él escribió una frase lapidaria respecto de este hecho: “La mordaza, bala en boca, se apoderó de nuestros micrófonos”.

El Bloque Nicaragüense de Prensa y Radio

También ha sentido en carne propia Rodolfo Tapia Molina la influencia de los grupos económicos en los medios de comunicación masivos. Él recibió un memorámdum de “Radio Mundial” en el que le prohibían hablar de un conflicto laboral que había en ese entonces en la cervecería local. “Por qué, porque la cervecería tenía anuncios en esa radio y si nosotros transmitíamos noticias del conflicto, aquellos quitaban los anuncios, entonces había que ocultar el hecho, la rebeldía de los trabajadores, y para eso nos callaban, nos censuraban, y eso ha pasado todo el tiempo”.

El Bloque Nicaragüense de Prensa y Radio (BNPR) nació en 1957 de la unidad de directores de medios de comunicación para defenderse de la amenaza del gobierno de Luis Somoza Debayle de utilizar una ley de prensa vigente elaborada para amordazar a los periodistas y los medios no sumisos al régimen.

Formaron el Bloque los diarios ”La Noticia”, “Flecha”, “El Gran Diario” y “La Prensa, de Managua, “El Centroamericano”, de León, y “El Diario Nicaragüense”, de Granada; las radioemisoras “Radio Mundial”, “Radio Centauro”, “Radio Continental” y “Unión Radio” y algunos radioperiódicos, destacando el recién fundado “Radio Informaciones”. Algunos asiduos participantes de las reuniones del Bloque fueron: Ignacio Briones Torres, Xavier Chamorro, Adán Selva, Pablo Antonio Cuadra, Salvador Cardenal, Julio César Sandoval y Rodolfo Tapia Molina.

Los diarios somocistas “Novedades” y “La Hora”, dirigidos por Leonardo Lacayo Ocampo y Alejandro Ortega, así como las radios “Estación X” y “Radio Managua”, y los noticieros de estas emisoras, quedaron fuera del Bloque. En respuesta, estos medios formaron el Bloque Democrático de Prensa.

Luis Somoza asumió en 1956 el último tramo de gobierno que le faltaba a su asesinado padre Anastasio Somoza García, fue convertido en candidato sustituto y asumió como presidente constitucional el primero de mayo de 1957. Aunque había una ley de prensa, el nuevo gobernante dio algunas señales esperanzadoras al periodismo nacional, creó una Secretaría de Información y Prensa para establecer una buena comunicación con los medios y semanalmente ofrecía una conferencia de prensa que se convirtió en debates con los periodistas que eran transmitidos en vivo por “Radio Mundial”.

Los encuentros con Luis Somoza

El nuevo Presidente dio muestras de no pretender utilizar la ley de prensa y optó por otros medios, como un trato cordial a los medios y periodistas y una tolerancia excesiva en las confrontaciones verbales de todos los miércoles, aunque en ocasiones se le pasaba la mano, como cuando le hizo a Danilo Aguirre la entonces gravísima y peligrosa acusación de “comunista”.

No fallaban a los encuentros con Luis Somoza los periodistas Pablo Antonio Cuadra, Adán Selva, Ignacio Briones Torres, León Cabrales, Orlando Meza Lira, Raúl Arana Selva, Frank Arana Valle, Onofre Gutiérrez, Francisco Cano, Leonardo Lacayo Ocampo, Alejandro Ortega, Juan Manuel Siero, César Vivas, Rodolfo Arana Sándigo y Rodolfo Tapia Molina, entre otros.

Una vez Luis Somoza concedió una extensa entrevista a Julio César Sandoval, que “Radio Informaciones” transmitió íntegramente en exclusiva. No obstante ser fuerte crítico de Somoza, el profesor Sandoval estableció una relación amistosa con él, quien con alguna frecuencia lo invitaba a Montelimar para charlar y escuchar sus agudos y mordaces comentarios sobre su gestión gubernamental.

En ese entonces, la existencia de una ley de prensa era cuestionada por la Sociedad Interamericana de Prensa SIP), que proclamaba que solo aquellos gobiernos que no tuviesen leyes restrictivas de la prensa, podían ser considerados democráticos. Mientras hubo tolerancia y respeto, del gobierno, la ley no fue problema. Incluso Luis Somoza pidió a los periodistas que le dieran una tregua de seis meses.

La tregua fue rota cuando el periodista del diario “Flecha”, Manuel Díaz y Sotelo, fue hecho prisionero y torturado por agentes de la Oficina de Seguridad Nacional (OSN). La Secretaría de Información y Prensa de la Presidencia negó el hecho, pero el Sindicato de Periodistas de Managua lo comprobó y emitió un duro comunicado de protesta. Mientras sesionaba el Sindicato, llegaron dos emisarios a invitar a Díaz y Sotelo a un encuentro con el Presidente, donde el colega ratificó a Luis Somoza los vejámenes de que había sido víctima e identificó al responsable de ello.

Derogación de la ley de prensa

La Secretaría de Información y Prensa se vio obligada a retractarse, aduciendo que el Jefe de la OSN la había engañado y aunque Manuel Díaz y Sotelo exigió la expulsión de éste de las filas de la Guardia Nacional (GN), Somoza no accedió, sino que lo destituyó y envió al comando GN de Bluefields.

Rodolfo Tapia Molina recuerda que “aquél hecho hizo ver con claridad que la historia de represiones contra los periodistas que había caracterizado a la dictadura somocista, no había variado, pese a que esta vez el Presidente se mostraba dispuesto a adoptar una relación respetuosa”.

Luis Somoza propuso al Bloque Nicaragüense de Prensa y Radio que elaborara un código de ética para la autorregulación del ejercicio del periodismo y el Ejecutivo presentaría ante el Congreso Nacional un proyecto de derogación de la Ley de Prensa. Pablo Antonio Cuadra e Ignacio Briones Torres hicieron el proyecto de código de ética, el cual fue aprobado por todos los miembros del Bloque, y el gobierno, por su parte, derogó la cuestionada ley. No obstante, luego el gobierno promovió entre sus adeptos, el uso de la diatriba en contra de los periodistas independientes y apoyó la formación de medios de comunicación proclives al Ejecutivo.

En todas las actividades del Bloque Nicaragüense de Prensa y Radio, la participación de Rodolfo Tapia Molina estuvo al servicio de la defensa del derecho del periodista a informar y del pueblo a ser informado.

Cierre y censura en la Revolución

No obstante su convencimiento de que el partidismo perjudicaba al periodismo, Rodolfo Tapia Molina se entusiasmó como la mayoría de los nicaragüenses con la lucha sandinista contra la dictadura somocista y con el triunfo de la revolución el 19 de julio de 1979. Hay que recordar que dos guerrilleros del FSLN luego convertidos en dirigentes, los periodistas Bayardo Arce Castaño y William Ramírez, trabajaron con Rodolfo en “Radio Informaciones”.

Antes, su labor periodística le había merecido una carta de reconocimiento de parte del máximo jefe e inspirador del Frente Sandinista de Liberación Nacional, Carlos Fonseca Amador. La carta cayó en poder de la Oficina de Seguridad Nacional (OSN), por lo que el fundador de “Radio Informaciones” siempre estuvo en el ojo de la Guardia Nacional de Somoza.

Pese a sus colegas y amigos guerrilleros, primero, y dirigentes del gobierno revolucionario, después, Rodolfo nunca fue reclutado para el FSLN, nunca fue militante del partido, pero participaba espontáneamente en apoyo a la revolución porque se suponía que era un proyecto favorable a las grandes mayorías, con las cuales él se había identificado siempre.

Rodolfo reflexiona sobre esa experiencia: “Nunca he tenido militancia partidaria, he tenido principios. Si los principios de un partido coinciden con los míos, quiere decir que están de acuerdo con mi ideología, y si esos principios son revolucionarios, quiere decir que esos principios están asumidos por mi responsabilidad y por mi conciencia, pero no por partidario ni por militante”.

Cuando bajaron las aguas de la revolución, Rodolfo Tapia Molina tomó conciencia de que en nombre de ella se cometieron muchos errores, pero considera que esto no significa que ser o haber sido sandinista es algo malo, aunque haya personas que así lo consideran e incluso no lo perdonan. “En este aspecto, yo no siento que he cometido algo malo, simplemente soy lo que yo he creído, pensaba que estaba haciendo un buen papel aportándole a la patria. Ahora que se perdió todo y no se pudo hacer lo que habíamos idealizado, bueno…, para eso somos humanos…”.

Periplo por varias emisoras

“Radio Informaciones” tuvo una larga permanencia de 19 años en “Radio Mundial”, hasta que en 1976 se tuvo que trasladar a “Unión Radio”, de Ricardo Arróliga, ya que Rodolfo Tapia Molina iba atrasado en sus pagos que eran de entre cinco y seis mil córdobas mensuales y el propietario de la estación, Manuel Arana Valle, le dio un ultimátum. Y tuvo que irse. Esta situación se originó en una oferta de 40 mil córdobas al mes que había hecho una compañía cervecera por el espacio que utilizaba el noticiero.

Los propietarios de “Unión Radio” eran somocistas y la emisora pertenecía a un grupo de estaciones radiales que conformaban una cadena nacional liberal, pero aceptaron a Rodolfo Tapia Molina por su profesionalismo. No obstante, el hecho de que “Radio Informaciones” publicara muchas noticias adversas al régimen hizo insostenible la situación de modo que en 1978 tuvo nuevamente que tomar sus bártulos después de que Ricardo Arróliga le dijera: –Mirá hermano, ya no puedo más, la presión es fuerte–.

Coincidentemente, Fabio Gadea Mantilla había llamado a Rodolfo Tapia Molina para que se trasladara a su emisora “Radio Corporación”, pero ahí no más el gobierno somocista la cerró, y tuvo que mudarse a “Radio Noticias”, tan solo por unos meses, pues sobrevino la victoria de la insurrección popular el 19 de julio de 1979.

“El Decano” abandonó su agencia de publicidad y su histórico noticiero y aceptó el cargo de subdirector del recién fundado Sistema Sandinista de Televisión, donde también fue presentador de noticias, pero no corrió largo por presiones de militantes sandinistas que iban en contra de su amplio concepto sobre la libertad de expresión. Por ejemplo, en una ocasión, pretendieron censurarle una entrevista al cardenal Miguel Obando y Bravo, y él se mantuvo firme en que debía transmitirse íntegramente. “Como yo siempre mantuve una línea profesional, con frecuencia chocaba con los comisarios políticos”.

Cierre de 24 horas

Año y medio después el Departamento de Educación Política y Propaganda (DEPEP) del FSLN le ofreció empleo en “La Voz de Nicaragua”, pero Rodolfo no aceptó, porque su opción era “Radio Sandino”, sin embargo, le fue negado el espacio al solicitarlo al entonces director Jesús Miguel (Chuno) Blandón. Acudió a su amigo el comandante Bayardo Arce Castaño, pero éste le dijo que en “Radio Sandino” solo estaban los sandinistas, los militantes.

Entonces retornó a “Radio Noticias”, donde estuvo hasta 1986, año en que, la Dirección Nacional del FSLN, paradójicamente, le solicitó aceptara la dirección de “Radio Sandino”. Él aceptó con la condición de que le permitieran transmitir su noticiero “Radio Informaciones”. Y así fue como llegó a esta radio emisora en la que ha permanecido con su noticiero hasta el día de hoy. A finales de 1988 el nuevo director del Departamento de Agitación y Propaganda (DAP) del FSLN, Ing. Dionisio Marenco, reestructuró el personal directivo de la “Sandino”.

“Radio Informaciones” también tuvo problemas en “Radio Sandino”, esta vez con los censores de la Dirección de Medios de Comunicación del Ministerio del Interior (MINT), quienes en dos ocasiones le cerraron el noticiero. Y eso que Tapia se autocensuraba en el sentido de que compartía la idea de no hablar de combates para no causar zozobra entre la población, ni mencionar la escasez de productos alimenticios para no fomentar la especulación. En otro momento, pretendieron cambiarle su histórica hora de transmisión de la 1:30 p.m., a lo que él se opuso rotundamente.

La directora de Medios de Comunicación del MINT, Licda. Nelba Blandón, cerró por 24 horas a “Radio Informaciones”, por no haberse ajustado a los términos señalados por el gobierno para tratar la visita del Papa Juan Pablo II. Rodolfo Tapia Molina también fue objeto de varios llamados de atención por no tratar como lo disponía el FSLN, informaciones de carácter económico y militar. “Cuando recibíamos información económica o militar y no estábamos seguro de ello, la confirmábamos con la Dirección de Medios, pero cuando teníamos algo confirmado, no consultábamos, y transmitíamos, entonces venían las amonestaciones”.

Noticias de mayor impacto

A lo largo de medio siglo “Radio Informaciones” ha transmitido noticias tan importantes como los levantamientos campesinos en Vietnam del Norte; el triunfo de Fidel Castro y la revolución cubana; el primer viaje al espacio, efectuado por Yuri Gagarín; el primer viaje a la luna. También el primer transplante de corazón, en Sudáfrica, por el médico Christian Barnard; la muerte de los papas Juan XXIII, Juan Pablo I y II, y la del presidente John F. Kennedy y de su hermano Robert; la catástrofe nuclear de Chernobyl; le caída del llamado campo socialista mundial; los actos terroristas en Nueva York; etcétera.

Localmente, el asalto de las turbas de Nicolasa Sevilla a “Radio Mundial”; los decesos de los ex presidentes René Schick y Luis Somoza; el levantamiento armado de Olama y Mollejones y luego el de El Chaparral, con Carlos Fonseca herido; la represión y matanza del 22 de enero de 1967.

Asimismo, el combate épico de Julio Buitrago y cientos de efectivos de la Guardia Nacional apoyados por aviones y tanques, en Las Delicias del Volga; la muerte en combate del poeta guerrillero Leonel Rugama en las vecindades del Mercado Periférico; el asesinato de David Tejada Peralta; la rebelión de los indígenas de Monimbó; el asalto a la casa de José María Castillo y al Palacio Nacional; la caída de la dictadura somocista; la exitosa cruzada nacional de alfabetización; la nueva guerra en Nicaragua de los contras y sandinistas; la derrota electoral de la revolución sandinista; la corrupción de Arnoldo Alemán; entre otras.

Finalizaremos esta primera parte de la Memoria 50 Años de “Radio Informaciones”, con las opiniones al respecto del único editorialista que ha tenido este noticiero en medio siglo. El profesor Julio César Sandoval, de casi 90 años, es un activo sobreviviente de un excepcional grupo de hombres y mujeres, actores, locutores, guionistas, comediantes, redactores, reporteros y artistas, que protagonizaron la llamada época de oro de la radio en los años 50 y 60, con el protagonismo principal de “Radio Mundial”, donde fue director de su cuadro dramático.

En medio de la conmoción masiva que estaban causando las radionovelas y programas musicales, en 1957 surge “Radio Informaciones” a la 1:30 de la tarde en “Radio Mundial”. Por eso el profesor Sandoval, como casi todo el mundo le llama a este hombre tan conocido y apreciado, es una de las personas más autorizadas para hablar sobre el 50 aniversario que cumple este 8 de marzo próximo el radio noticiero de Rodolfo Tapia Molina.

“La decencia de su voz y de su persona”

Es un placer escuchar al profesor Sandoval, tanto, que uno puede quedar cautivado de su dicción, del tono, intensidad y gravedad, que le imprime a cada palabra, acompañándolas con movimientos de su rostro. Es un peligro verdadero perder el significado de sus palabras por la atracción de su pronunciación. El está en permanente vigilancia y trata de escoger el término preciso y cuando no lo es, vuelve hacia atrás, y corrige, como un maestro enseñándose a sí mismo y a su interlocutor. Imitó la voz de Gabry Rivas y sentí el privilegio de viajar varias décadas atrás para conocer a un periodista de nuestra historia.

A mediados de la década de los 50, el profesor Sandoval conoció a Rodolfo Tapia Molina en la radio emisora “La Voz de Nicaragua”. “Vestía saco blanco, todo nítido, atildado, era locutor de ahí, y bueno, tenía muy buena voz”. Luego lo encontró leyendo noticias en un noticiero que se transmitía a mediodía en “Radio Mundial”. También era narrador de novelas y como tal pasó a ser parte del cuadro artístico que dirigía Sandoval. Posteriormente llegó a un acuerdo con el propietario de la radio, y surgió “Radio Informaciones”, de su propiedad.

“Radio Informaciones –expresa el profesor Sandoval– era un noticiero decente, hecho de manera profesional por Rodolfo Tapia Molina, quien tenía una personalidad que le permitió no entrar en contradicciones con los demás, y nunca hizo un venado (venderse por dinero o favores), buscámele un venado y no lo vamos a encontrar, gracias a sus principios, a la educación que recibió de su mamá y su papá, quienes eran una gente muy sana”.

No es nada fácil ser íntegro y mantenerse por medio siglo, pero “Radio Informaciones” con Rodolfo Tapia Molina al frente, lo ha logrado, pues no se ha montado en la ola de sólo hacer riales en la que caen muchos profesionales incluyendo doctorados en Oxford y La Sorbona, subraya Sandoval, para quien la clave en la vida de Rodolfo fue su familia, y los sólidos principios morales que le inculcaron.

Recuerda el profesor Sandoval a los padres de Rodolfo Tapia Molina atendiendo servicialmente a sus clientes en el restaurante que tenían en el Parque Central. “El papá era suave para hablar a sus trabajadores, ellos tenían ese restaurante y lo manejaban con calma, eran gente suave que no humillaba a nadie”.

La decencia de su silencio

Otro aspecto de la personalidad de Tapia que aborda Sandoval es el de un hombre de éxito que no ha sido vanidoso ni ha deshonrado a ninguna persona a través de su diaria locución de noticias desde hace 50 años, y aclara que, “no es que esté hablando bien del amigo, sino de un compañero de trabajo”.

Después que Rodolfo Tapia Molina vivió una no tan grata experiencia en el Sistema Sandinista de Televisión tras el triunfo de la revolución en 1979, pasó a Radio Sandino, y con él, el profesor Sandoval, como asesor. Ahí, éste fue testigo “de la decencia de su silencio”, pues aguantó estoicamente muchas serruchaderas de piso y puñaladas traperas, hasta que lo sustituyeron en la dirección de la radio emisora y se quedó únicamente con su noticiero “Radio Informaciones”.

De acuerdo al profesor Sandoval, no fue un militante partidario Rodolfo Tapia Molina, quien no se comprometió con las líneas del FSLN, sino más bien luchaba por su libertad individual, no era un propagandista, un panfletario o un apasionado partidista, “él era liberal –en el sentido más amplio, filosófico–, discreto y entusiasta. El tenía su propia vida”.

Sandoval está consciente de que actualmente hay una crisis de valores éticos y morales hasta el punto que ha llegado a pensar que los sinvergüenzas son los que triunfan, por lo que valora extraordinariamente el caso de “Radio Informaciones” y de su Director-Propietario, quien ha cultivado su éxito gracias a la decencia de su voz y de su persona.

“Su intelecto resultó fundamental”

Rodolfo Tapia Molina no necesitó un título de administrador de empresas para sacar adelante su radio noticiero, en lo que seguramente le ayudó la herencia moral de sus padres y su educación formal y autodidacta. “En aquellos tiempos los periodistas no tenían educación, venían de abajo y andaban por todos lados con una libreta, pero Rodolfo era bachiller y para él su intelecto resultó fundamental”.

Otro factor de éxito de “Radio Informaciones”, según Julio César Sandoval, es el don de gente de su Director, quien desarrolló una relación de confianza con el comercio, una relación casi de familia, en la que seguramente tuvo que ver el hecho de que él también fue publicista. Además, Rodolfo nunca se maleó por las tentaciones económicas, que abundaban. “El se cuidó de las tentaciones porque no tenía ambiciones superiores a la moral”.

Desde una perspectiva técnica, el profesor Sandoval reconoce que había dos tipos de voces en la locución nacional, la mexicana, donosa, suave, coloquial, “con perfume en la voz”, tipo José Dibb McConell; y la cubana, de estilo enfático, que tiene la ventaja de decir más en menos tiempo. Rodolfo Tapia Molina hizo una simbiosis y tomó de las dos técnicas.

Sandoval ha sido la única persona en la historia de “Radio Informaciones” que ha tenido a su cargo una sección editorial o de opinión. No recuerda las razones por las cuales un día no continuó haciéndolo en el noticiero, sino a continuación del mismo, siempre en “Radio Mundial”, con un poco más de tiempo para su comentario. No se le olvida que después de una fuerte crítica que hizo, un empresario se le acercó para ofrecerle dinero a cambio de que criticara a quienes él le dijera. Por supuesto que no aceptó.

El profesor Julio César Sandoval debe llevar a su nieta a realizar varias gestiones, y me advierte por segunda o tercera vez durante la entrevista, que solo tenemos una hora, por lo que, llegado el momento final, él cierra con una mezcla de sencillez y elegancia, con el siguiente comentario: “La felicidad de los amigos de Rodolfo Tapia Molina es mi misma felicidad, creo que también es la felicidad de Rodolfo, porque no hay mayor felicidad que la del deber cumplido y el hombre sabe que ha cumplido el deber cuando siente la conciencia limpia y Rodolfo es uno de estos hombres y los 50 años de labor honesta, son su premio”.

(*) Esta historia fue reconstruida en base a múltiples entrevistas realizadas a Rodolfo Tapia Molina por los diarios La Prensa, El Nuevo Diario, Barricada y La Tribuna; los semanarios, El Semanario y Siete Días; y las revistas El Publicista y Medios y Mensajes. Asimismo se tomó en cuenta una Memoria de los 15 años de “Radio Informaciones” que contiene varios escritos de su fundador y director. Posteriormente el documento fue revisado y corregido por “El Decano”. La entrevista al profesor Sandoval fue realizada exclusivamente para esta Memoria 50 Años de Radio Informaciones.