RADIO MUNDIAL 

 

Radio Mundial cumple 69 años

• Sesenta y nueve años después de haber salido al aire por primera vez, Radio Mundial se encuentra en la misma trinchera de lucha por la libertad y la democracia de nuestro país
• Radio Mundial conservó el primer lugar en la radioaudiencia durante un cuarto de siglo
• Una mujer con voluntad de hierro y alma buena, Alma Rosa Arana maneja con gran talento y manos firmes la herencia de su padre, Manuel Arana Valle, pionero de la radiodifusión moderna en Nicaragua
• La Ing. Alejandra Rodríguez Arana se perfila como la nueva líder de Radio Mundial

Un día en la vida de Radio Mundial

Por: Freddy Rostrán A.

6:00 AM

Eran las 6 de la mañana del viernes 22 de diciembre de 1972, y en miles de hogares de todo el país sonaba con gran volumen el ulular que precedía los titulares de noticiero “Extra”, el radioperiódico que había logrado el fenómeno irrepetible del 45% de audiencia en los surveys de radio.

Managua se despertaba con aires navideños. La actividad de los partidos políticos y de las instituciones gubernamentales cesaba para dar lugar a un frenetismo comercial por el advenimiento de la Nochebuena.

Manuel Arana y su esposa

“La pobreza, la miseria y el hambre se profundizan en la áreas rurales del país por efecto de la sequía”, anunciaba el titular de “Extra” en la metálica y poderosa voz de Eduardo López Meza, uno de los mejores locutores de noticias de todos los tiempos del país.

El abogado Rolando Avendaña Sandino se había asociado con el estudiante universitario Manuel Espinoza Enríquez para producir el informativo matutino de Radio Mundial, reuniendo valores como William Ramírez, que estaba al frente de la Jefatura de Redacción, José Esteban Quezada y Arilo Mejía, que eran los reporteros, y la estrella del radioperiodismo nicaragüense Oscar Leonardo Montalbán, que más tarde sería conocido como El Hombre de la Mil, quien aportaba reportajes verdaderamente impactantes.

“Extra” sacudía cada mañana la conciencia nacional e inquietaba los cimientos del somocismo, que difícilmente soportaba voces que dijeran la verdad y denunciaran la injusticia.

Vivíamos entonces los tiempos de la radio. La inmensa mayoría de los nicaragüenses se informaba a través de la radio. La televisión tenía muy poca, poquísima participación en esta área, y la cantidad de aparatos de televisión en los hogares era muy limitada.

7:30 AM

A las 7 y media de la mañana salió al aire, como de costumbre, la voz elegante de José Ortega Chamorro, quien era diputado conservador, y que proclamaba que sus noticias y editoriales eran “por una patria renovada”.

Había buena competencia. Radio Mil tenía tres excelentes noticieros. A las 7:00 de la mañana se difundía “Noticiero Mil” bajo la responsabilidad de Fernando Centeno Chiong, a la 1:00 del día transmitía el noticiero de Onofre Gutiérrez, corresponsal de AP, y a las 5:00 de la tarde daba sus noticias don Leonardo Lacayo Ocampo, corresponsal de UPI. Eran servicios informativos plasmados en los principios del periodismo objetivo, que ganaban mucha credibilidad y respeto.

Sergio Luna Silva ofrecía cada mañana, a las 6:00 am, un paquete de noticias muy bien reporteado, sin tintes políticos, increíblemente en una emisora propiedad del general Somoza, Radio Regalos que estaba instalada en el cuarto piso del Edificio Novedades.

Radio Corporación era una emisora emergente que cada día captaba más oyentes con sus micronoticieros de las 5 y media de la mañana, y recién había fundado el “Noticiero 10 en Punto”, que no sólo tenía calidad informativa sino también un excelente formato radial.

8:00 AM

Gustavo A. Montalbán llego a las 8 de la mañana y subió rápido a la oficina del segundo piso, donde operaba el radioperiódico “La Verdad”. Ya lo estaba esperando el Chino León. En pocos momentos estaría también William Montiel y Peña para comenzar la reunión de planificación. Eran ciertamente tres talentos de la profesión informativa. Gustavo era maestro de generaciones, dueño de un estilo depurado y florido. Era un escritor haciendo periodismo. Roger León, el Chino, era el típico reportero que vibraba con la noticia, omnipresente en todo hecho de importancia, incansable en la búsqueda callejera de la noticia. Llegó a la radio para aprender controles y descubrió su verdadera vocación, la cual ejerció hasta el último día de su vida. William Montiel era el universitario. Se había formado en las aulas de la Universidad Nacional, y estaba realmente preparado para enfrentar con propiedad la temática de ese tiempo, especialmente los asuntos especializados de economía. También el que escribe estaría en la reunión como un periodista novato, recién llegado de León.

El profesor Montalbán orientó que a pesar de que el país ya estaba prácticamente en vacaciones, el general Somoza no cesaba su campaña lo que lo llevaría a la reelección, y que estaba provocando tremendo repudio en la sociedad. Había que averiguar todo lo que estaba haciendo Somoza. ¡Todo el mundo a la calle, a buscar la noticia!

El país se movilizaba en contra del pacto Agüero-Somoza, de la corrupción de toda la maquinaria gubernamental y del continuismo del dictador. En virtud del pacto, un triunvirato gobernaba formalmente Nicaragua, pero en realidad, el general Anastasio Somoza Debayle no dejó de ejercer el poder ni un solo momento. La Junta de Gobierno formada por dos liberales y otrora líder máximo de la oposición, doctor Fernando Agüero Rocha era pura fachada.

12:00 M

A las 12 meridianas comenzó la audición caliente del mediodía del radioperiódico “La Verdad” Joaquín Absalón Pastora, el locutor principal y uno de los directores de “La Verdad” describió brevemente el ambiente que vivía el comercio en esos instantes, con tiendas engalanadas de adornos navideños. La calle 15 de Septiembre parecía interminable con escaparates llenos de juguetes ingeniosos, artículos electrodomésticos y ropa de todas las calidades. Mucha gente compraba y otra gente solo veía las ofertas. Joaquín Absalón, una voz fuerte contra el pacto, dijo que inmediatamente después de las fiestas de Navidad y Año Nuevo, se reanudarían las actividades de protesta en contra de Agüero y Somoza. Curiosamente, su socio y director también, Francisco Carranza Chamorro promovía noticias que aseguraban que la convención política entre liberales y conservadores favorecía la paz y la modernización política del país.

12:30 PM

El emblemático controlista Alonso Luna Sándigo hizo señas a Pastora de que su tiempo había terminado. El locutor comercialista Benjamín Arrieta Campos despidió el programa, y entró a la cabina, jovial y contento, el voluminoso comentarista de temas mundiales don Julio Vivas Benard. Don Julio con su tono conversador coctelero, explicó que habían surgido dificultades de última hora en las pláticas que realizaban negociadores del Presidente Nixon de los Estados Unidos y del gobierno comunista de Vietnam del Norte, pero aseguró que a pesar de los escollos, el mundo presenciaría en poco tiempo el fin de la guerra de Vietnam. ¡Como siempre, los grandes conflictos terminan en la mesa de conversaciones, después que se ha derramado tanta sangre!

1:30 PM

A la una y media, el país estaba convocado a escuchar “Radio Informaciones”, que nos ha dado a los nicaragüenses por más de medio siglo el privilegio de escuchar cada día la sentencia del filósofo Jaime Luciano Balmes que señala que: “de la prensa resultan el amor y el odio, la paz y la guerra, la luz y las tinieblas, la verdad y el error, el bien y el mal…”

Rodolfo Tapia Molina, director de “Radio Informaciones”, era ya desde entonces una institución en Nicaragua. Sus posiciones rectilíneas y la tradición de informar indeclinablemente la verdad le habían ganado un gran respeto de parte de la ciudadanía. Mientras los nicaragüenses escuchaban el pensamiento de Balmes el viejo roble de las luchas sociales y de la defensa de la libertad de expresión, Francisco Hernández Segura entregaba a Tapia las cuartillas con las notas de entrada, que habían preparado los reporteros, entre los cuales destacaban los dos Alejandros (Alejandro Romero Monterrey y Alejandro Cordonero Carranza). En la Jefatura de Redacción de “Radio Informaciones” habían desfilado Eduardo Alvir, que era parte también del histórico Cuadro Dramático de Radio Mundial, y Danilo Aguirre Solís, quien para entonces era pilar central del diario La Prensa.

Ese mediodía, “Radio Informaciones” presentó una Nota de Color sobre los ecos del XX Campeonato de Mundial Aficionado que había tenido lugar en Nicaragua en días anteriores, y que había alcanzado mucho realce con la participación de Miss Universo y del bigleaguer puertorriqueño, Roberto Clemente, quien tan sólo unos días después, entregaría su vida en el accidente de aviación ocurrido cuando traía ayuda a los damnificados del terremoto de Managua.

El pitcher Julio Juárez se había llenado de gloria en ese campeonato dando lechada al poderoso equipo de Cuba con score de dos carreras a cero. La nota discordante del evento, señalaba el comentarista, había sido Somoza. ¡Siempre Somoza! A pesar de que no era presidente del país, el dictador había tenido el honor de lanzar la primera bola.

En verdad, nunca antes, y tampoco después, se reunió tanto talento periodístico, a trabajar bajo un mismo alero en Nicaragua. Sin duda, haber reunido tantos vigores, era uno de los grandes méritos de Manuel Arana Valle, fundador de Radio Mundial, quien había mantenido a la emisora en primer lugar, en un sólido primer lugar, con las colegas del segundo y tercer puesto, a gran distancia, durante veinticinco años consecutivos. En esa época, la lucha de las estaciones era por alcanzar el segundo lugar. El primero, era imposible.

Don Manuel fue el pionero de la Amplitud Modulada en Nicaragua. Él es el fundador de la radio moderna de nuestro país.

6:00 PM

A las 6 de la tarde, Eduardo López Y Roger Pérez Montiel estaban listos para iniciar la segunda edición de “Extra”. Este radioperiódico también estrenaba una voz femenina, firme, clara, expresiva. Era Martita Sandoval, hija del profesor Julio César Sandoval, director del Cuadro Dramático de Radio Mundial, y de Marta Cansino, locutora de La Voz de los Estados Unidos de América.

Comenzaba una noche llena de convivios navideños por todas partes. En el Hotel Balmoral, la Agencia de Publicidad de Vicente Cuadra Chamberlain agasajaba a representantes de los medios de comunicación. No era posible imaginar que dentro de pocas horas, la capital nicaragüense sucumbiría ante la potencia trepidante de un Richter 7, que no sólo causaría la destrucción del centro de la ciudad, y una gran tragedia humana calculada en diez mil muertos, sino que desencadenaría también cambios muy grandes con incidencias en la política, el sector empresarial, y los medios de comunicación social.

10:00 PM

Cuando el radioperiódico “La Verdad” inició su audición nocturna a las 10 de la noche, Managua estaba temblando. En la sala de redacción recibíamos llamadas de todas partes. Los capitalinos traían a la mente el terremoto que había destruido la ciudad en 1931, y más recientemente el que había causado grandes destrozos en la Colonia Centroamérica. “La Verdad” hacía exhortaciones a los radioyentes a que mantuvieran la calma, pero que tomaran las precauciones debidas. En días anteriores, el ingeniero Carlos Berroterán había advertido el peligro de un nuevo gran terremoto en Managua, y el vidente católico, ex hermano lasallista, Ofilio Mendoza Osorno dijo a través de “La Verdad” que una gran tragedia podía ocurrir en la capital. Pero él creía que sería una lluvia de rayos. FRA Epoca de OroEl diarioLa Prensa publicó después la misma entrevista con el título “Rayos a Caer”, con un dibujo ilustrativo. Eugenio Batres, Carlos Flores Cuadra y Luis Manuel Martínez comentaban también en la audición nocturna de “La Verdad”, y el ocurrente y venerable anciano, bachiller Óscar Pérez Valdivia dijo en el segmento “Bolas y Bolitas”, que se afirmaba que el país era manejado por dos genios. “Por dos ingenios será” espetó. “El uno es San Antonio y el otro es Montelimar”.

Diez minutos para las 11 de la noche, ocupó los micrófonos don César Vivas Rojas con la sección “La verdad aunque duela”, lamentando que la clase política se preocupe más por sus propios beneficios, y que por eso no le importase las consecuencias que podían traer al país los pactos entreguistas. A las 11 de noche, se cerró la trasmisión y cada quien se fue a su casa.

A las 12 y media, vino la gran sacudida, y todo cambió.